Hola, mi nombre es Ana Pamela, y soy la antítesis de los estereotipos:

Tengo 35 años, nunca he estado casada (cerca varias veces), no tengo hijos, no tengo pareja y no sé para cuándo la tenga o si la voy a tener algún día.

Pero hoy me pregunto: ¿si hubiera realmente querido todo eso, no lo hubiera hecho ya a como diera lugar?

Mi generación todavía vive en una sociedad donde le decimos a las mujeres que a los 30 ya deben estar casadas y mínimo con un hijo (o en espera de) y si no estás en esa posición es porque eres una empresaria millonaria, entrepreneur, con un imperio a tus pies y claro, tuviste que hacer ese sacrificio para llegar a la cima…

Pero si no estás en ninguno de esos extremos te llaman “solterona”, “quedada” y, muchas veces, “amargada” por no tener pareja.

No puedo hablar por nadie más, pero yo no estoy ni cerca de la amargura por no llenar esos estereotipos.

En mi caso uno de mis sueños más grandes es tener hijos, sin embargo, jamás he pensado que la realización de una mujer se base en eso. La idea de casarme me es indistinta, creo que la magia de encontrar el amor puede vivir con o sin papel, con o sin ceremonia.

Yo fui educada por un hombre soltero que me inculcó seguir mis sueños sin temer a los sacrificios, a ser independiente y no necesitar ni de la cartera de un hombre, ni de las migajas de amor de nadie para saberme completa y plena. Claro que por momentos me pregunto qué sería de mi vida si hubiera dado la vuelta en la esquina contraria a la que la di.

Pero cuando volteo a ver todo lo que he hecho, todo lo que he podido viajar, todas las personas que han pasado por mi vida, todas las veces que me han roto el corazón, todas las veces que he juntado los pedazos, las veces que he reconstruido mi vida, las risas, el trabajo… entiendo que todo ha valido la pena.

No siempre es fácil asumir la soltería a esta edad, pero supongo que tampoco lo es saber que estás con la persona equivocada o que tomaste una decisión apresurada solo para no enfrentar la soledad o para llenar expectativas ajenas.

Hoy por hoy, no sé a dónde se dirige mi vida, pero he dejado de preocuparme.

Hoy, sé que las decisiones que pueda tomar serán las correctas para mí.

No es que no necesite a nadie, pero no tengo prisa, sé que él está tratando de llegar lo más rápido que puede y que los tiempos del universo son perfectos.

También he pensado en hacerme inseminación más adelante, ese tema no lo tengo satanizado. Pero la verdad es que se no sé qué pueda suceder mañana, menos en seis meses.

Así que mi recomendación para ti, hoy que me lees, es que sepas y tengas la certeza que tienes que vivir tu vida como la quieras vivir, que nada ni nadie influya en tus decisiones, no intentes entrar en ningún estereotipo (al final no lo lograrás). Sé feliz con lo que tienes y deja de pensar en lo que no tienes, ten certeza que, eventualmente, todas las piezas caerán en su lugar.

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